Manifiesto de las organizaciones sindicales, feministas y defensoras de derechos humanos por el 8 de marzo.

LA FUERZA DE LAS MUJERES VUELVE A TOMAR LAS CALLES

Este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, mujeres, feministas, lesbianas feministas, organizaciones sociales, políticas y populares, trabajadoras, sindicalistas, campesinas, estudiantas, desempleadas, defensoras de derechos humanos, familiares de víctimas de desaparición y feminicidio, niñas, jóvenes, mujeres mayores, mujeres afrodescendientes, integrantes de pueblos originarios, mujeres TTTrans, mujeres con discapacidad, todas salimos en un grito unido por nuestras vidas, porque nuestra voz no volverá a ser silenciada.

Ser mujer en México se ha convertido en una lucha diaria por la sobrevivencia. En el último año se ha registrado un promedio de 9 casos de feminicidio diarios, dos más que el año pasado, y más del 70% de las mujeres hemos vivido algún tipo de violencia. Mientras que en el 2018, tan solo en el Estado de México se registró la desaparición forzada de 3 mil 260 niñas y jóvenes de entre 10 y 17 años. Asimismo, los crímenes de odio expresados en lesbofeminicidios y transfeminicidios también han aumentado. Este
incremento de violencia refleja la impunidad, simulación, omisión, corrupción y colusión en la que el Estado mexicano se mantiene y con lo cual envía el mensaje de que nuestras vidas no le importan.

Los datos sobre desigualdad no son alentadores. Con la imposición de las contrarreformas estructurales se ha profundizado el deterioro en el ámbito laboral. Los salarios son cada vez más esclavizantes, las jornadas se han extendido, el trabajo se ha flexibilizado y vuelto polivalente. Se siguen dando despidos
masivos, recortes salariales y las nuevas formas de contratación mediante el outsourcing, por ejemplo, hacen de los derechos humanos laborales, las prestaciones sociales o la sindicalización una realidad del pasado.

Al mismo tiempo, la situación económica y laboral de las mujeres es cada vez más adversa. La brecha salarial entre hombres y mujeres actualmente es del 34.5% a nivel nacional. Las mujeres accedemos a los trabajos más precarizados, lo cual nos obligan a cumplir con dobles o triples jornadas de trabajo para sostener a nuestras familias. La mayoría del trabajo no remunerado en el hogar y del cuidado de personas mayores, niñas y niños, recae en las mujeres, lo que nos impide tener independencia económica y
dificulta o limita nuestra movilidad personal. Todo esto se multiplica si somos mujeres indígenas, pertenecientes a algún pueblo originario, afrodescendientes, migrantes, mujeres que viven en el campo o con alguna discapacidad. La pobreza se extiende y tiene rostro de mujer.

Sin embargo, la política de precarización que pretende mantenernos desposeídas y nos despoja de cualquier recurso ha encontrado resistencia en la organización de las mujeres trabajadoras que, ante las terribles condiciones laborales, somos una fuerza vital en la lucha por conquistas laborales que garanticen mejores condiciones de vida. Por esto, denunciamos que el gobierno ha anunciado y realizado miles de despidos de trabajadoras y trabajadores estatales que padecen las peores condiciones de precariedad laboral. Dichos despidos forman parte de las medidas de “austeridad republicana” actuales, que ha recortado a trabajadoras y trabajadores de base y no a altos funcionarios, hoy vemos estructuras con subdirecciones, cuerpos de asesores y coordinaciones agrandadas. Se proyectan 220 mil despidos para el final del sexenio. Además, con este mismo tipo de políticas se está atacando a las obreras que participaron recientemente en el movimiento 20/32 en Matamoros, Tamaulipas. Obreras que están
siendo despedidas y boletinadas como medidas de represión por haber participado en las huelgas. Hasta ahora van 2 mil despidos y la  mayoría son mujeres. Exigimos reinstalación de todos y todas las trabajadoras despedidas.

Nuestros derechos se encuentran en riesgo constantemente. Esto implica que nos mantengamos permanentemente atentas para no permitir que se den pasos atrás. Nuestros derechos sexuales y reproductivos, siguen siendo cuestionados, no garantizados y usados como moneda de cambio en acuerdos y pactos políticos. A pesar de que México tiene un alto índice de embarazo infantil producto de violencia sexual, aún se obliga a niñas y adolescentes a vivir una maternidad forzada y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos se sigue criminalizando. Tan solo de 2000 a 2017 más de 3,900 mujeres fueron acusadas legalmente por tener un aborto y diariamente se impide u obstaculiza el acceso a abortos legales modificando las leyes como la aprobación del Congreso de Nuevo León, que en estos días reformó su constitución para penalizar los mismos, acción que condenamos y rechazamos contundentemente se lleve a cabo en cualquier parte del país.

Ante estos escenarios, la lucha de las mujeres se ha vuelto fundamental para nuestra sobrevivencia. Los sucesos de violencia ocurridos recientemente contra las mujeres en los espacios cercanos y en las estaciones del Metro en la Ciudad de México han lanzado un llamado a fortalecer las redes de seguridad entre nosotras ante la incompetencia de las autoridades capitalinas, quienes proponen impulsar acciones que garanticen la seguridad en el tránsito de las mujeres por la ciudad. Sin embargo, estos discursos se
contradicen con las medidas federales de austeridad y de supuesto combate a la corrupción. Ya que en los hechos han disminuido recursos, eliminado programas e instituciones destinadas a la protección de derechos de las mujeres y de operar políticas públicas con perspectiva de género, todo esto conquistas de las luchas feministas.

Esta política de Estado sin perspectiva de género es preocupante, pues vulnera nuestras vidas y nos violentan. Las actuales decisiones de gobierno atentan contra los refugios para mujeres que viven violencia extrema, muestra de que no existe interés en el cumplimiento de la prevención, atención y erradicación de la violencia contra las mujeres. Además promueve una política de criminalización contra la sociedad civil organizada y la autoorganización. Esto nos alerta del autoritarismo y machismo que no
necesitamos en la conducción del gobierno. Por ello, demandamos la asignación de mayor presupuesto para refugios y de todos los programas e instancias para atender la violencia contra las mujeres. Exigimos el cumplimiento de leyes y protocolos nacionales e internacionales para cambiar las condiciones actuales de violencia estructural, porque aún se nos juzga, señala, cuestiona y obstaculiza nuestro acceso a la justicia, y con ello se atenta contra nuestra vida, derechos, seguridad y dignidad.

Con los recortes presupuestales a estancias infantiles también se delega la seguridad social, de cuidados y reproducción de la sociedad nuevamente en las mujeres. Con esto, se corre el grave riesgo de perpetuar la desigualdad de las mujeres y la conservación de un modelo familiar patriarcal y de sociedad, donde se estigmatiza a las mujeres al responsabilizarnos de la supuesta pérdida de valores y ruptura del tejido social, atentando además contra las demandas que desde hace décadas las mujeres hemos colocado en el debate público sobre la necesidad de que el Estado sea el responsable de garantizar las condiciones de reproducción social, es decir, de establecer un sistema de cuidados que permita el funcionamiento de la sociedad a través de servicios de guarderías, educativos, atención de la salud de personas enfermas y de personas mayores. Asimismo, de la urgencia de promover políticas de corresponsabilidad familiar, lo cual significa repartir entre todos los integrantes de una familia las tareas que actualmente hacemos solo las mujeres.

Denunciamos el incremento de las redes de trata, la desaparición de mujeres y niñas, la persecución y ejecución de activistas, el acoso sexual cibernético, la violencia política contra las mujeres y todas las formas de violencia que vivimos cotidiana y sistemáticamente. Sabemos que la violencia que las mujeres vivimos tiene raíces estructurales, se da a nivel mundial y no distingue escolaridad, preferencia sexual o nivel socioeconómico, aunque reconocemos que somos las mujeres más pobres quienes vivimos la cara más descarnada de este sistema opresor.

Para nosotras es claro que ante un sistema que es incapaz de hacer justicia para las mujeres, nos ha tocado crear estrategias para acceder a ella. Hemos sido nosotras quienes asumimos la defensa de nuestras vidas y derechos, tejiendo redes, construyendo espacios de organización política, comunitaria, a través de la solidaridad feminista y de crear herramientas como la autodefensa, lo cual nos han permitido armarnos y enfrentar las violencias sobre nuestros cuerpos y territorios. Ante el aumento de la fuerza feminista, el sistema ha respondido con el aumento de las violencias, lo que fortalece la ideología conservadora y machista, mediante la cual se nos criminaliza y encarcela por el legítimo derecho de defender nuestras vidas o se nos asesina por defender nuestros derechos humanos, recursos naturales y territorios.

Denunciamos que para garantizar nuestra seguridad no requerimos de la militarización del país. Porque se ha demostrado que los cuerpos militarizado solo han generado un incremento de violencia, asesinato, feminicidio, lesbofeminicidio, transfeminicidio, desaparición, desplazamiento forzado y sistémicas violaciones a derechos humanos. Por esto, rechazamos la aprobación de la Guardia Nacional. El Ejército debe estar en sus cuarteles. Exigimos esclarecimiento justicia y castigo a los responsables de las
violaciones a los derechos humanos cometidos por el Ejército, la Marina y los cuerpos policiacos a lo largo de la historia. Responsabilizamos al Estado de la implementación de una política que ahonda la violencia perpetuando el sufrimiento, la inseguridad y la desigualdad social. La emergencia en la que nos encontramos debe ser tratada prioritariamente.

Este Día Internacional de las Mujeres nos sumamos al llamado, por tercer año consecutivo, de la Huelga Internacional de Mujeres, una jornada en la que las mujeres de todo el orbe lo paramos todo y salimos a las calles en contra del sistema patriarcal, colonialista y las violencias machistas. En contra de las políticas neoliberales que nos empobrecen y despojan a través de políticas privatizadoras y en contra del sistema
capitalista que nos destina a peores condiciones de vida.

El movimiento feminista y de mujeres refrenda su autonomía e independencia política con respecto al Estado, sus instituciones y sus partidos políticos. Llamamos a la movilización y organización más amplia que trascienda fronteras y nos hermane con las mujeres que desde diversas partes del mundo también luchan contra la desigualdad, discriminación y violencia, en defensa de todos nuestros derechos. Nuestra lucha es por la despatriarcalización de la sociedad.

A casi 100 días de la llegada del nuevo gobierno, nuestras exigencias a éste se encuentran encaminadas a garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, laborales, reproductivos, sexuales y la autonomía económica de las mujeres.

Hacemos un llamado a la articulación con otros sectores y organizaciones de mujeres para hacer frente a las violencias machistas. Construyamos redes y alianzas entre nosotras, en nuestros barrios, nuestras comunidades, nuestras escuelas, nuestros centros de trabajo y sindicatos, que nos permitan fortalecernos en esta lucha por la vida.

¡Ni una desaparecida, ni una asesinada más! ¡Justicia!
¡Contra la precarización y la desigualdad social! ¡Salario igual a trabajo igual!
¡Alto a los despidos y recortes salariales!
¡Por nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos! ¡Legalización del aborto en todo el país!
¡Libertad a las mujeres presas por abortar!
¡Contra la imposición de estereotipos de género!
¡Las calles y las noches también son nuestras!
¡Alto a la militarización!
¡Esclarecimiento de todos los asesinatos políticos en el país!
¡Sin nosotras el mundo se detiene!
¡Viva el feminismo internacional!
¡Viva la huelga de mujeres en todo el mundo!

COORDINACIÓN 8M 2019 CDMX

Centrales Sindicales: Unión Nacional de Trabajadores (UNT), Nueva Central de Trabajadores (NCT).

Organizaciones Sindicales: Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), Sindicato de Trabajadores de Transporte de Pasajeros (STTP), Sindicato democrático Independiente de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SDITSTC), Asociación Sindical de Trabajadores del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (ASTINVI), Sindicato de la Unión de
Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México (SUTIEMS), Sindicato Transnacional Feminista, Sindicato Único de Trabajadores Docentes del Conalep (SUTDCONALEP), Sindicato Nacional Democrático de los Trabajadores de la Secretaría de Cultura, Red de Mujeres Trabajadoras en Cuauhtémoc, Red de Trabajadoras de la Educación SNTE, Sindicato Independiente de Trabajadores del Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal (SITIEMSDF), Unión General
de Trabajadores de México, (UGTM), Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), Sindicato Nacional de Trabajadores del Instituto Mexicano del Petróleo (SNTIMP), Sindicato de la Unión de Trabajadores del PRD (SUT-PRD).

Colectivas Feministas y Organizaciones defensoras de derechos Humanos y laborales: Acompañamiento de Víctimas de Desaparición y Feminicidios, Apis Fundación para la Equidad, Archivo Histórico del Movimiento de Lesbianas Feministas YMY, Campaña Trabajo Digno, Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical A.C. (CILAS), Coalición Abolicionista contra el Sistema Prostitucional Radical (CASP-R), Colectiva Sororidad Glocal, Desarrollo Humano Internacional A.C., Estudiantes de FES-Acatlán, Feministas con Voz de Maíz, Frente Feminista Nacional (FFN), JAM-Cuajimalpa, Las Constituyentes CDMX Feministas, Las del Aquelarre, Las Voces de Lilith, Libres y Combativas, Marcha Mundial de las Mujeres (MMM), Mujeres Comunitarias, Mujeresnet.Info, Mujeres Comunitarias Innovando, Pan y Rosas, Red Mujer
Dinero, Red Nacional Género y Economía, Ni una menos en el metro ni en el mundo, Rosas Rojas, SoreceAsociación de Psicólogas Feministas, Unión Nacional de Mujeres Mexicanas A.C. (UNMMAC), Yaotlyaocihuatl Ameyal A.C., Unidas nos mantenemos Vivas.
Organizaciones Populares: Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica (ANUEE), Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ-Centro), Congreso Popular Social y Ciudadano de la Ciudad de México, Proyecto Democrático de Vida Digna A.C., Coordinadora Nacional de Usuarios de Resistencia (CONUR).

Organizaciones Políticas: Coordinadora Socialista Revolucionaría (CSR), Grupo de Acción Revolucionaría (GAR), Movimiento al Socialismo (MAS Mujeres), Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).